“0,3 miligramos de inteligencia colectiva”

Las hormigas son capaces de desarrollar soluciones innovadoras y altamente efectivas dignas de la Escuela de Ingeniería, una auténtica inspiración para la inteligencia colectiva en la red.

 

Tener un cerebro de hormiga tiene sus cosas buenas.  Solo pesa 0,3 miligramos y tiene alguna neurona menos que el de un ser humano, pero a cambio ofrece excelentes prestaciones a la hora de conectarse y coordinarse con otros seres de la misma especie.  Su proverbial inteligencia colectiva le permite llegar adonde no llega la suma de todos los individuos, creando una especie de súper organismo ‘hormiguil’ mucho más listo de lo que cabría imaginar.  Los hormigueros son capaces de desarrollar soluciones innovadoras y altamente efectivas dignas de la Escuela de Ingeniería. Véase el ejemplo de construir un puente colgante para facilitar la huida del hormiguero ante un peligro inminente.  Las agrupaciones de estos insectos son pioneras en la agricultura y la ganadería, ya que cultivan hongos y crían pulgones a modo de ganado desde hace más tiempo que los humanos, preparan ejércitos para la lucha, usan armas químicas para confundir al enemigo, capturan esclavos… y todo ello sin el aparente input de líderes, ni jerarquías de mando.  Comunicación pura y dura para coordinar el trabajo de 40.000 hormigas regidas armónicamente por el bien común, una auténtica inspiración para la inteligencia colectiva en la red.

Los estudios recientes sobre inteligencia colectiva en personas apuntan a que nos parecemos a las hormigas más de lo que podríamos pensar. Ni la inteligencia media de los que conforman el grupo, ni la inteligencia de los más mediocres o los más brillantes reflejan la inteligencia colectiva del grupo.  Una investigación conducida por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Union College y Universidad Carnegie Mellon asegura que ésta tiene más que ver con la sensibilidad social de los miembros y, sobre todo, con las dinámicas existentes entre ellos. El éxito del equipo se asocia en mayor medida con la red y en menor con los nodos, lo que, según los expertos, es una característica común de los sistemas más complejos.  Es decir, la inteligencia del grupo va más allá de la inteligencia de sus integrantes conformando un ente con características propias y diferentes.

Es indudable que las soluciones creadas a partir de un colectivo heterogéneo y amplio de personas son más ricas, complejas y transversales que las creadas por un único experto, por hábil que éste sea. Como señala Felipe García, Presidente de Buaala, “la inteligencia colectiva es lo que tú sabes que yo no sé, y lo que yo sé que tú no sabes”. De ahí que las empresas de perfil más innovador estén apostando cada vez más por ella para ser más competitivas. El principal escollo de esta dinámica está en los procedimientos necesarios para articularla. Algo que ha supuesto un importante obstáculo hasta hace poco, pero que ahora se puede salvar más fácilmente gracias a la tecnología. Redes sociales, nubes, intranets y otras plataformas de la Web2.0 han abierto la caja de Pandora de la inteligencia colectiva, llegando a todos los órdenes de nuestra vida. Quizás nuestro futuro próximo no esté liderado por individuos más o menos carismáticos que decidan al frente de gobiernos u organizaciones, sino que se rija por la visión más compleja e integradora de un grupo muy amplio de gente.


Raquel Lombas

Compartir:
RSS
Facebook
Google+
http://buaala.com/blog/03-miligramos-de-inteligencia-colectiva/
Twitter
SHARE

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *